Rojo: detente con seguridad
Un testigo rojo suele indicar una situación que puede comprometer la seguridad o causar daños graves. Detente en un lugar seguro, apaga el motor cuando corresponda y consulta el manual o solicita asistencia.
Amarillo o ámbar: atención próxima
Indica una anomalía que normalmente permite continuar con cautela durante un trayecto corto, pero requiere revisión. Evita exigir el motor y programa una comprobación profesional.
Verde y azul: información de funcionamiento
Suelen confirmar que un sistema está activo, como las luces de cruce, los intermitentes o las luces largas. No implican avería por sí mismos.
Testigo fijo o intermitente
Una luz intermitente puede señalar una condición más urgente que la misma luz encendida de forma fija. Reduce la velocidad y consulta el manual cuanto antes.
Después de arrancar
Es normal que varios testigos se iluminen durante la autocomprobación. Deben apagarse al arrancar, salvo los relacionados con sistemas activados o condiciones pendientes, como el freno de estacionamiento.
Comprobación rápida
- Memoriza la ubicación del manual físico o digital.
- No tapes ni ignores un testigo persistente.
- Relaciona el testigo con síntomas: olor, ruido, humo o pérdida de potencia.
Cuándo pedir ayuda profesional
Detente y pide asistencia si aparece un testigo rojo, humo, olor intenso, pérdida de frenos, sobrecalentamiento, falta de presión de aceite o cualquier comportamiento inseguro.
Preguntas frecuentes
¿Todos los coches usan los mismos símbolos?
Muchos símbolos están normalizados, pero pueden variar. El manual del fabricante es la referencia definitiva.
¿Puedo seguir conduciendo con una luz amarilla?
Depende del sistema afectado. Normalmente exige precaución y revisión pronta, pero si aparecen síntomas anormales debes detenerte.
